Golpear despacio la cáscara del mundo, tratando de ver qué suena hueco y qué responde.
A dónde están los huesos, la estructura.
Qué puede unirse a qué. Y cómo.
Qué es lo que debe permanecer distante.
Buscar la forma, el peso, el equilibrio.
Reconocer de lo que está, lo que ya es bueno.
Pulirlo apenas. Sacarlo luego a luz. Dejarle espacio.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
Adentro y afuera
Con D. coincidimos en el diagnóstico: a veces el mundo no responde como debiera.
Nada grave, es cierto. Sólo pequeñas señales de descuido, de desinterés, de desgana.
Falta de énfasis. Pocos deseos de hacer bien las cosas.
Pero no por parte de la pequeña E (que es como vamos a llamar a la hija en estas tierras).
Toda ella es atención, intensidad y entusiasmo.
También es claro, pues, el tratamiento.
Es cuestión de quedarse en casa un poco más de tiempo.
Quedarse con esta hija que sabe
como reparar los quiebres y asperezas del día.
Nada grave, es cierto. Sólo pequeñas señales de descuido, de desinterés, de desgana.
Falta de énfasis. Pocos deseos de hacer bien las cosas.
Pero no por parte de la pequeña E (que es como vamos a llamar a la hija en estas tierras).
Toda ella es atención, intensidad y entusiasmo.
También es claro, pues, el tratamiento.
Es cuestión de quedarse en casa un poco más de tiempo.
Quedarse con esta hija que sabe
como reparar los quiebres y asperezas del día.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Teatro de cerámica y papel
Teatro de cerámica y papel de Apeeltaart
¿No es ésta acaso la mejor combinación del mundo onírico y del mundo lúdico?
miércoles, 3 de agosto de 2011
Algunas preguntas para conocer a la gente
¿Qué persiguen, qué rastrean a lo largo del tiempo?
¿Qué noticias registran, qué estímulos buscan?
¿Qué eventos recuerdan, sobre qué versan sus historias?
¿Sobre qué partes de nuestras vidas nos preguntan al volver a vernos?
¿Sobre qué temas insisten, a cuáles regresan, en cuáles se detienen?
¿Con qué tipo de información llenan sus días?sábado, 9 de julio de 2011
La otra vida
Les doy un año entero, con todas sus horas disponibles, para hacer otra cosa.
Algo diferente del trabajo y los proyectos habituales. ¿Qué eligen?
Eso le pregunto a dos amigos, porque sí, en medio de algún cumpleaños
Pero entonces la pregunta vuelve: ¿y yo que eligiría?
Por las mañanas, escribir literatura (seré capaz acaso de hacer algo así otra vez, algún día?)
en una casa cerca del mar.
Y por las tardes combinar cuentas de colores,
formando con ellas pulseras gordas y largos collares.
Nada mal, pienso, como vida alternativa...
Algo diferente del trabajo y los proyectos habituales. ¿Qué eligen?
Eso le pregunto a dos amigos, porque sí, en medio de algún cumpleaños
Pero entonces la pregunta vuelve: ¿y yo que eligiría?
Por las mañanas, escribir literatura (seré capaz acaso de hacer algo así otra vez, algún día?)
en una casa cerca del mar.
Y por las tardes combinar cuentas de colores,
formando con ellas pulseras gordas y largos collares.
Nada mal, pienso, como vida alternativa...
domingo, 19 de junio de 2011
Desmesura
Esta avidez del mundo algunas tardes.
Querer vivirlo todo antes de que acabe el día,
la semana o el mes.
Querer vivir con orden y a la vez con desmesura.
Jugar con la bebé, ver dibujitos, descansar a su lado,
acariciarla.
Leer mil libros,
ver cinco o seis película que adeudo.
Encontrar el regalo perfecto para alguien.
Ordenar mis cajones.
Viajar al mar, a la montaña, a la ciudad,
Tomar café con D. Ver nuevas casas.
Visitar bibliotecas, universidades, ferias artesanales, librerias.
Pensar esas ideas que recién despuntan,
pulirlas, mejorarlas, escribirlas.
Leer las novelas de nuestros amigos.
Cenar con gente interesante, en algún lugar de luces calmas.
Volver a sentir el cuerpo libre y fuerte.
Vivir con alegría. Vivir cuidando lo que debe ser cuidado. Vivir con calma.
Querer hacerlo todo antes de que termine el día,
la semana, o el mes.
Saber que no es posible y elegir alguna actividad modesta:
coser algún juguete para la bebé,
leer algunas páginas, escribir unas notas,
antes de que anochezca.
Querer vivirlo todo antes de que acabe el día,
la semana o el mes.
Querer vivir con orden y a la vez con desmesura.
Jugar con la bebé, ver dibujitos, descansar a su lado,
acariciarla.
Leer mil libros,
ver cinco o seis película que adeudo.
Encontrar el regalo perfecto para alguien.
Ordenar mis cajones.
Viajar al mar, a la montaña, a la ciudad,
Tomar café con D. Ver nuevas casas.
Visitar bibliotecas, universidades, ferias artesanales, librerias.
Pensar esas ideas que recién despuntan,
pulirlas, mejorarlas, escribirlas.
Leer las novelas de nuestros amigos.
Cenar con gente interesante, en algún lugar de luces calmas.
Volver a sentir el cuerpo libre y fuerte.
Vivir con alegría. Vivir cuidando lo que debe ser cuidado. Vivir con calma.
Querer hacerlo todo antes de que termine el día,
la semana, o el mes.
Saber que no es posible y elegir alguna actividad modesta:
coser algún juguete para la bebé,
leer algunas páginas, escribir unas notas,
antes de que anochezca.
martes, 15 de marzo de 2011
El núcleo
Lo que no hay que olvidar es que hay algunas mujeres que viajan por la tarde para escucharnos repasar esa presentación terrible que nos atemoriza.
Que frenan las olas de visitas en los primeros días después del parto, para que podamos disfrutar unos minutos a solas con nuestra hija.
Que se hacen cargo de nuestro trabajo cuando nos enfermamos, aunque ellas también están llenas de trabajo e hijos.
Que leen cada palabra que uno escribe, las corrigen, le dan forma.
Que nos ayudan a preparar un viaje.
Que pasan horas enseñándonos a desembrollar algún indispensable, pero misterioso, recurso informático.
Y uno también hace los mismo por ellas. Y sabemos que así, pese al vértigo y al cansancio, de algún modo, el mundo se sostiene.
Que frenan las olas de visitas en los primeros días después del parto, para que podamos disfrutar unos minutos a solas con nuestra hija.
Que se hacen cargo de nuestro trabajo cuando nos enfermamos, aunque ellas también están llenas de trabajo e hijos.
Que leen cada palabra que uno escribe, las corrigen, le dan forma.
Que nos ayudan a preparar un viaje.
Que pasan horas enseñándonos a desembrollar algún indispensable, pero misterioso, recurso informático.
Y uno también hace los mismo por ellas. Y sabemos que así, pese al vértigo y al cansancio, de algún modo, el mundo se sostiene.
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