lunes, 24 de enero de 2011

Teatro de papel

He aquí alguien que ha dado un nuevo sentido
a mi viejo gusto por los recortes de papel.




Tranquil morning de Elly Mackay



The botanist girl de Elly Mackay

¿No es este acaso un mundo que valdría la pena visitar?

lunes, 17 de enero de 2011

Diseños nocturnos

Alguna vez, en los años en los que decidía mi carrera, opté por los libros, las palabras, las aulas, las ideas, los papeles, las horas frente a la computadora.
Una buena opción sin duda. No me imagino sin ellos.
Pero otro mundo, el no elegido, me acompaña desde niña como corriente subterránea.
El de las imágenes, las telas, las cuentas, los colores, los dibujos, los materiales que se reutilizan, los bocetos, las maquetas, los diseños.
Y, cuando por una razón u otra, el mundo elegido se impone en demasía durante la vida diaria, el subterraneo invade los sueños..
Los sueños de artesanías, según los etiqueté hace mucho.
Varían. En algunos paseo por una feria de artesanos, dispersa en una montaña; en otro, visito una casa donde venden collares frente al mar. En el de anoche, una mujer desconocida, giraba su cabeza y yo veía que llevaba un enorme botón de madera oscura como adorno. En todos recurre, sin embargo, la contemplación de objetos imaginarios, inventados por mí durante el sueño.
En la vida diaria escribo y pienso (casi siempre en ese orden). En la vida onírica diseño objetos.

sábado, 1 de enero de 2011

Primero

Los amigos escriben. Son varios y buenos.
Gente con la que hemos construido mucho en los ultimos tiempos.
La bebita, vestida de blanco, se ríe.
La tarde se vuelve fresca y el aire anticipa tormenta.
Con D. tenemos una película reservada para la noche de lluvia.

De pronto, otra vez, el entusiasmo por leer.
Los diarios de Mansfield. La autobiografía de Russell.
El último libro de Siri Husvedt.

Fue muy bueno el año viejo. Y comienza muy bien el año nuevo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

El diario futuro

Llevo días pensando qué propósitos van a guiar el año que viene, sin que nada claro venga a mi mente.
Excepto este detalle: quiero recuperar un viejo hábito, abandonado hace años. Quiero un diario de papel. Un libro grueso, de tapas duras y páginas blancas.
¿Para qué? Para probar una nueva formar de expresión. Para las ideas más nuevas y las más incompletas.
¿Y qué tipo de diario? Hace unos minutos, Virgina me dió la respuesta:


What sort of diary should I like mine to be? Something loose-knit and yet not slovenly, so elastic that it will embrace anything, solemn, slight or beautiful, that comes into my mind. I should like it to resemble some deep old desk or capacious hold-all, in which one flings a mass of odds and ends without looking them through. I should like to come back, after a year or two, and find that the collection had sorted itself and refined itself and coalesced, as such deposits so mysteriously do, into a mould, transparent enough to reflect the light of our life, and yet steady, tranquil compounds with the aloofness of a work of art. The main requisite, I think, on reading my old volumes, is not to play the part of a censor, but to write as the mood comes or of anything whatever; since I was curious to find how I went for things put in haphazard, and found the significance to lie where I never saw it at the time.

V. Woolf (Encontrado en Even Cleveland)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Más y menos

Primero: volver a identificar los anhelos, los temores, los rechazos, los cansancios, los deseos.

Lo que quiero: Más tiempo con la bebé y con D; más noches en la montaña y en el mar, en invierno y en verano; más libros, bien elegidos; más oportunidades de conocer, discutir y aprender de la gente que leo; más de ese crecimiento intelectual repentino, fébril y a saltos.

Lo que no: el pequeño mundo de suceptibilidades e intrigas que son a veces las instituciones; el encierro cotidiano y el temor que suele generarlo; la eterna burocracia, las tareas sin sentidos, las disputas por pequeños poderes.

¿Y luego qué?

Buscar, de algún modo concreto, tener más de eso que queremos.
Buscar, de algún modo concreto, tener menos de eso que no queremos.
Como quien selecciona pocas cosas para un viaje y deja, alegremente, muchas otras de lado.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Feliz

Hace un mes ya que tenemos en casa a una bebita diminuta que nos acompaña.
Y ahora todo es nuevo, complejo y extrañamente felíz.
Es hora de que también aquí se sepa de la hija que en este momento, mientras escribo, me mira con ojos inmensos.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La vida onírica

Pero es que los sueños a veces, intempestivamente, vienen y nos cambian de tema.
Nos hablan de otra cosa.
Nos indican lo que podríamos ser si varias vidas fueran posibles a un tiempo.
Nos señalan a quienes extrañamos, aunque nos cueste confesarlo, siquiera a nosotros mismos, siquiera de modo mudo.
Nos indican a dónde han quedado posibilidades irresueltas. Nudos interesantes. Saltos que podrían darse. Viajes que podrían emprenderse.

Claro que a veces no es posible. Claro que vivir esas vidas supondría dejar la nuestra, la propia, la actual. Y no queremos dejarla.
Pero hay al menos un costado del sueño que no debiéramos de lado por miedo, o pereza: el autoconocimiento.
Saber cuántas otras somos en el espacio onírico. Cuantas otras seríamos. Aunque no hay tiempo, ni modo diurno, de darles curso a todas.