Hace un mes ya que tenemos en casa a una bebita diminuta que nos acompaña.
Y ahora todo es nuevo, complejo y extrañamente felíz.
Es hora de que también aquí se sepa de la hija que en este momento, mientras escribo, me mira con ojos inmensos.
jueves, 4 de noviembre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
La vida onírica
Pero es que los sueños a veces, intempestivamente, vienen y nos cambian de tema.
Nos hablan de otra cosa.
Nos indican lo que podríamos ser si varias vidas fueran posibles a un tiempo.
Nos señalan a quienes extrañamos, aunque nos cueste confesarlo, siquiera a nosotros mismos, siquiera de modo mudo.
Nos indican a dónde han quedado posibilidades irresueltas. Nudos interesantes. Saltos que podrían darse. Viajes que podrían emprenderse.
Claro que a veces no es posible. Claro que vivir esas vidas supondría dejar la nuestra, la propia, la actual. Y no queremos dejarla.
Pero hay al menos un costado del sueño que no debiéramos de lado por miedo, o pereza: el autoconocimiento.
Saber cuántas otras somos en el espacio onírico. Cuantas otras seríamos. Aunque no hay tiempo, ni modo diurno, de darles curso a todas.
Nos hablan de otra cosa.
Nos indican lo que podríamos ser si varias vidas fueran posibles a un tiempo.
Nos señalan a quienes extrañamos, aunque nos cueste confesarlo, siquiera a nosotros mismos, siquiera de modo mudo.
Nos indican a dónde han quedado posibilidades irresueltas. Nudos interesantes. Saltos que podrían darse. Viajes que podrían emprenderse.
Claro que a veces no es posible. Claro que vivir esas vidas supondría dejar la nuestra, la propia, la actual. Y no queremos dejarla.
Pero hay al menos un costado del sueño que no debiéramos de lado por miedo, o pereza: el autoconocimiento.
Saber cuántas otras somos en el espacio onírico. Cuantas otras seríamos. Aunque no hay tiempo, ni modo diurno, de darles curso a todas.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Límites
No es fácil a veces. Uno no querría lastimar a nadie, ni desatenderlos, pero la vida propia necesita imponerse. Y se vuelve urgente defender los propios gustos y los propios tiempos.
Decirle a los que siempre cuidamos que es hora de que ganen cierta autonomía.
Decirle a los que nos cuidan que necesitamos más autonomía. Que estos son nuestros espacios y nuestras formas. No las suyas.
El problema es que queremos a los que cuidamos y a los que nos cuidan. Y que ellos nos quieren. Parece más simple a veces, por ello, darles lo que nos piden.
Pero eso implica guardar la vida propia para los momentos en que se hayan ido.
Mejor separarse antes, aunque duela un poco.
Y expandirse nuevamente en la distancia.
Decirle a los que siempre cuidamos que es hora de que ganen cierta autonomía.
Decirle a los que nos cuidan que necesitamos más autonomía. Que estos son nuestros espacios y nuestras formas. No las suyas.
El problema es que queremos a los que cuidamos y a los que nos cuidan. Y que ellos nos quieren. Parece más simple a veces, por ello, darles lo que nos piden.
Pero eso implica guardar la vida propia para los momentos en que se hayan ido.
Mejor separarse antes, aunque duela un poco.
Y expandirse nuevamente en la distancia.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Casa de juegos

Forest tearoom de Ana Emilia
Una casa en un jardín para jugar con una niña que aún no ha nacido,
en un invierno de algún año futuro.
¿Cómo explicar todo lo que estos dibujos evocan?
miércoles, 25 de agosto de 2010
Paseos
Hoy que estoy en casa sola y nada es urgente,
doy vacaciones a mi cabeza.
La dejo deambular por los rincones,
seguir sin ritmo y sin plan.
Detenerse en cualquier sensación,
en cualquier pensamiento.
Incluso los insignificantes, los vergonzosos,
los infantiles y los molestos.
La dejo ir de paseo a ver qué encuentra.
No la animo, no la constriño, no la estimulo, no la inquieto.
No la hago responder ningún pedido, ni continuar los pasos de ningún proyecto.
Veamos qué hace sola, cuáles son sus gustos por estos días,
qué tiene ganas de mirar, de hacer o de decir.
doy vacaciones a mi cabeza.
La dejo deambular por los rincones,
seguir sin ritmo y sin plan.
Detenerse en cualquier sensación,
en cualquier pensamiento.
Incluso los insignificantes, los vergonzosos,
los infantiles y los molestos.
La dejo ir de paseo a ver qué encuentra.
No la animo, no la constriño, no la estimulo, no la inquieto.
No la hago responder ningún pedido, ni continuar los pasos de ningún proyecto.
Veamos qué hace sola, cuáles son sus gustos por estos días,
qué tiene ganas de mirar, de hacer o de decir.
lunes, 26 de julio de 2010
Interrupciones
Quizás volvimos demasiado pronto, dejando potencialidades por explorar, vínculos por fortalecer, formas de vida que hubiera sido bueno integrar, de algún modo a nuestra vida.
Quizás nos quedamos con ganas de los gustos vivos en la boca, y de las aventuras diarias.
El punto es que ya llevamos varios días acá. Buenos días, además. Pero una parte mía sigue extrañando ese allá. Y a los que podíamos ser mientras paseábamos por esas otras tierras.
Quizás nos quedamos con ganas de los gustos vivos en la boca, y de las aventuras diarias.
El punto es que ya llevamos varios días acá. Buenos días, además. Pero una parte mía sigue extrañando ese allá. Y a los que podíamos ser mientras paseábamos por esas otras tierras.
sábado, 10 de julio de 2010
En ruta

Ilustración de Julia Humpfer
Pude serlo. Porque era temerosa y tímida.
Porque todavía me duelen los desprendimientos y tiendo a la cautela.
Pude serlo, pero no.
Afortunadamente, se fué imponiendo la otra.
La que viaja. La que le escribe a perfectos desconocidos y organiza reuniones.
La que acepta, pese al vertigo, los proyectos nuevos.
La que se impone como tarea cuasi-diaria vencer algún temor.
Probar aquello que aún no se ha hecho.
Lo cual equivale, en este caso, volver a preparar la valijas,
partir con niña en la panza y padre de la niña al lado.
Viajar a otro país por unos días.
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