No es fácil a veces. Uno no querría lastimar a nadie, ni desatenderlos, pero la vida propia necesita imponerse. Y se vuelve urgente defender los propios gustos y los propios tiempos.
Decirle a los que siempre cuidamos que es hora de que ganen cierta autonomía.
Decirle a los que nos cuidan que necesitamos más autonomía. Que estos son nuestros espacios y nuestras formas. No las suyas.
El problema es que queremos a los que cuidamos y a los que nos cuidan. Y que ellos nos quieren. Parece más simple a veces, por ello, darles lo que nos piden.
Pero eso implica guardar la vida propia para los momentos en que se hayan ido.
Mejor separarse antes, aunque duela un poco.
Y expandirse nuevamente en la distancia.
Decirle a los que siempre cuidamos que es hora de que ganen cierta autonomía.
Decirle a los que nos cuidan que necesitamos más autonomía. Que estos son nuestros espacios y nuestras formas. No las suyas.
El problema es que queremos a los que cuidamos y a los que nos cuidan. Y que ellos nos quieren. Parece más simple a veces, por ello, darles lo que nos piden.
Pero eso implica guardar la vida propia para los momentos en que se hayan ido.
Mejor separarse antes, aunque duela un poco.
Y expandirse nuevamente en la distancia.


