miércoles, 16 de diciembre de 2009

Trabajo, vigilia y sueño


El lugar perfecto para dormir y vacacionar, vía Bliss

Hace ya dos noches que sueño que tengo mucho trabajo y siento, aún mientras duermo cómoda en mi cama, un terrible cansancio. Al mismo tiempo, en el sueño, sigo pensando en cosas nuevas que organizar, en oportunidades laborales que no pueden perderse.
Luego despierto y recibo invitaciones vacacionales: tengo amigos que me invitan a la playa, amigos que me invitan al norte, D. que me invita al sur. Y querría ir a todos lados. Tener unas vacaciones extensas y desmesuradas. Pero no puedo. Tengo, de día y en plena vigilia, mucho trabajo. Trabajo urgente e impostergable.
Así que, pienso, tendré que disciplinar mi mundo onírico para que, al menos durante las horas de sueño, las cosas sean más divertidas. Voy a aprovechar la siesta para comenzar con el entrenamiento.

martes, 8 de diciembre de 2009

Los Ingalls

D y yo debemos ser la únicas personas en la ciudad que vamos al supermercado con nuestras bolsas de tela en un intento- mínimo- por reducir nuestro consumo de plástico.
Nadie imita nuestra idea. Nadie parece haber pensado de modo espontáneo algo similar.
D. se ríe y me dice que parecemos un par de Amish, o dos miembros de las familia Ingalls.
Sospecho que más de uno debe pensar algo semejante de nosotros.
Y sin embargo, insistimos en esta práctica solitaria. Después de todo, con la edad cada vez cuesta menos esto de ser un poco raro, las bolsas de tela son más cómodas y es bueno no ver tanto delgado plástico blanco asomando por todos los cajones.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Downs and ups

Por otra parte, hay días en los que nos gana el desaliento,
nos miramos malhumorados, nos quejamos de nuestros límites,
y nos vamos a dormir sin cine, sin salida en pareja, sin nada.
Días en los que uno quiere volver para atrás, refugiarse un poco,
abrir las manos
y dejar caer con gusto,
los mil proyectos que hasta ahora
veníamos cuidando como a niños pequeños.


Y sin embargo, pese a ello, antes de dormir me recupero un poco,
envío un par de mail en los que le digo a otra gente que voy a seguir adelante
- ¿hay mejor modo de evitar la caída?-
me comprometo con mantener toda esta compleja y frágil arquitectura en pie.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Al fin: Tiempo!


Vía Dolls and Things

Finalmente llega Diciembre y con él una época de nuevos ordenes.
Un tiempo con tiempo, para desayunar despacio, muchas veces sin levantarnos de la cama.
Para trabajar a gusto con un café y un escón frente a la pantalla.
Para volver a mirarlo todo como si fuera nuevo.
Para recuperar el placer de lo leve y lo fresco.
Diciembre primer mes de verano.
Esto es, mes de recuperación, de expansión.
De concentrarme por horas en el trabajo y aún tener horas
para deambular alegre persiguiendo
los costados más interesantes de las cosas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Woolf y la vida adulta

Piensa Bernard, personaje de Virginia Woolf, en Las olas:

"Sobre el alma suave se forma una cáscara nacarada y brillante, contra la que las sensaciones picotean en vano. En mi caso la cáscara se formó antes que en la mayoría." "Este es el período en el que la perfección atrae. Uno piensa que puede aprender español por el medio de atarse un cordón en el dedo gordo del pie y madrugar. Uno llena los pequeños compartimentos de la agenda con cenas a las ocho, almuerzos a la una y treinta. Uno tiene camisas, calcetines y corbatas bien colocados a su disposición sobre la cama.
Pero esta extremada precisión, este ordenado y militar avance, es un error, una comodidad, un embuste. En lo más hondo siempre hay, incluso cuando llegamos puntualmente a la hora anunciada, con blanco chaleco y corteses formulismos, una caudalosa corriente de sueños rotos, rimas infantiles, gritos callejeros, frases inacabadas e imágenes- olmos, sauces, jardineros que barren, mujeres escribiendo- que sube y baja mientras cenamos con una dama. Mientras uno coloca en perfecta situación perpendicular el tenedor sobre el mantel, mil rostros hacen muecas."

Habla sobre la vida adulta, creo. Y tiene razón. Hay una cáscara que se forma, un afán de perfección y una corriente detrás que, de tanto en tanto, sacude la superficie.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Solos

Entonces, de pronto,
tarde y de noche
la tristeza por los solos.

R. en su departamento, reuniendo algunas fotos.
L. en su departamento, siguiendo una cuidadosa rutina cotidiana
de varias décadas.

Con poco que decir, quizás. Con poco que mostrar.
Con pocos escuchando.

Personas que cuidan un manojo de restos.
Que se han quedado con unas pocas
-muy pocas-
cosas propias.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Ideas dispersas


Tranquility de Blue Moss, vía Automatism.

Pienso, entre otras cosas:

- En mi tendencia a indignarme ante las injusticias, a salir al frente en las discusiones, a la vehemencia, a la defensa de lo que quiero construir pese a los costos. Pienso en otra gente, más callada y más calma. Comparo. Me pregunto cómo deben hacerse estas cosas.

- En nuestra vida con D., en muchos aspectos despojada y, precisamente por ello, más vigorosa. Tantas cosas que hemos dejado de comprar y no extrañamos. Tanta vida cotidiana diferente.

- En el modo extraño en que, algunas actividades recientes, me han acercado a otra gente. Gente que no está en la universidad, que no da clases, que no investiga. En cuánto necesito esos otros mundos. En cuan espaciados e inconexos son aún esos encuentros. En cuan bueno sería afirmarlos y extenderlos. Hacerlos propios.

- En cuánto de la vida adulta consiste en el cuidado, la reparación, la protección de lo que queremos, de lo que nos importa. Y sin embargo, a veces es preciso detenerse. Leer sola en casa, no escuchar ruidos. No levantarme, no cocinar, no cambiar esa planta de maceta, no lavar la ropa, no llamar a los amigos, no ordenar los papeles. Hace falta volver adentro, quedarse quieta, respirar en calma.